El modelo de bienestar español se basa en la idea de garantizar derechos y servicios fundamentales para toda la población, siguiendo una tradición europea de proteger la cohesión social y la equidad. Uno de los pilares más destacados de este sistema es la sanidad universal, concebida como un derecho básico, no solo un servicio, para todas las personas residentes en el país. A lo largo de las últimas décadas, la sanidad universal ha evolucionado, convirtiéndose en elemento clave para el desarrollo social, la estabilidad económica y la mejora de los niveles de salud pública.
Fundamentos Históricos y Legales de la Sanidad Universal en España
El origen moderno de la sanidad universal en España se sitúa en la Ley General de Sanidad de 1986. Esta normativa supuso una transformación profunda, pasando de un sistema de acceso restringido a asegurados y sus beneficiarios a otro fundamentado en el principio de universalidad. Esto implicó que cualquier persona con residencia legal en España podría acceder, por derecho, a la atención sanitaria pública.
La Constitución Española de 1978 ya reconocía en su artículo 43 el derecho a la protección de la salud. Sin embargo, la universalización solo se hizo efectiva con los años, reforzándose en reformas posteriores como el Real Decreto-ley 16/2012 y, más recientemente, el Real Decreto-ley 7/2018. Este último reinstauró el acceso universal y gratuito a la asistencia sanitaria para todas las personas que residen en el territorio español, con escasas excepciones.
Impacto Social: Igualdad y Cohesión a Través de la Sanidad
La universalidad de la sanidad ha tenido un impacto profundo en la igualdad social. El acceso independiente del estado socioeconómico, la nacionalidad, el género o la edad contribuye a reducir disparidades y fortalecer la cohesión social. En 2021, según datos del Ministerio de Sanidad, el 98,5% de la población estaba cubierta por el sistema público, situación que contrasta positivamente con modelos sanitarios mixtos o mayoritariamente privados de otros países.
Casos como los del País Vasco o Navarra, donde las competencias sanitarias fueron transferidas, evidencian que una gestión descentralizada puede ajustarse al principio de universalidad y mantener una calidad uniforme. A su vez, grupos históricamente vulnerables, entre ellos inmigrantes, menores y personas sin recursos, han experimentado una mejora notable en sus posibilidades de acceder a diagnóstico, tratamiento y prevención.
Beneficios Económicos y Eficiencia del Modelo Español
Invertir en sanidad universal no solo produce beneficios sociales, sino también económicos. El modelo español, al priorizar la prevención y la atención primaria, logra contener costes a largo plazo, evitando enfermedades crónicas y descompensaciones que serían mucho más caras de tratar en fases avanzadas. De acuerdo con la OCDE, España se sitúa entre los países con mejor relación coste-efectividad en su sistema sanitario, dedicando alrededor de un 9% del PIB y obteniendo resultados sobresalientes en esperanza de vida y morbilidad.
Esta eficiencia también se observa en la gestión de crisis sanitarias. Durante la pandemia de COVID-19, la infraestructura sanitaria universal posibilitó una respuesta relativamente igualitaria, ofreciendo test, tratamiento y vacunación con criterios de salud pública y no de mercado. El sistema, a pesar de las carencias y tensiones, permitió evitar exclusiones que otros países sí experimentaron.
Retos: Sostenibilidad, Innovación y Equilibrio Territorial
Pese a sus logros, la sanidad universal española enfrenta retos significativos. La sostenibilidad financiera es uno de los más debatidos, exacerbado por el envejecimiento demográfico y el alza de patologías crónicas. Junto a esto, persisten desafíos en cuanto a la equidad territorial, dado que la financiación y gestión sanitaria es competencia de las comunidades autónomas, generando variabilidades en listas de espera, dotación de recursos y acceso a innovaciones farmacéuticas.
La modernización del sistema requiere integrar tecnologías digitales, impulsar la telemedicina y promover soluciones enfocadas en el paciente, sin abandonar el principio esencial de universalidad, y en este contexto, el Pacto de Estado por la Sanidad junto con los compromisos europeos del Programa Next Generation EU representan una ocasión clave.
Sanidad Universal y Percepción Ciudadana
La sanidad pública española se percibe como uno de los servicios más valorados por la ciudadanía. Barómetros nacionales muestran reiteradamente altos niveles de satisfacción, incluso por encima de otros ámbitos del Estado del bienestar como la educación o las prestaciones económicas. Este elevado respaldo deriva de la seguridad que implica saber que cualquier persona puede acceder a cuidados médicos de calidad, sin temer por el impacto financiero que una enfermedad podría tener en su vida.
Algunos episodios recientes, como la defensa del modelo público frente a intentos de privatización o copagos, han generado movimientos sociales que remarcan el valor simbólico y práctico de la sanidad universal como patrimonio colectivo.
Acerca del Porvenir del Modelo de Bienestar y de la Atención Sanitaria Universal
La sanidad universal encarna de manera palpable el compromiso social del Estado hacia su población, aportando un bienestar duradero cimentado en la solidaridad y la justicia. Mantener y perfeccionar este modelo exige ajustarlo a los desafíos emergentes sin abandonar el principio de equidad que lo sustenta. La discusión sobre su porvenir es, en esencia, un diálogo acerca del tipo de sociedad que España aspira a crear y preservar.

